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CHAPALA LAKE...

En 2016, la ZMG dejará descansar al Lago de Chapala

En crisis. La CEA pronostica un panorama adverso para el lago más grande en el país.
  • El lago podría llegar a una quinta parte de su capacidad
  • La Presa El Salto, sin beneficio alguno para la ZMG por dos décadas, es otra apuesta que hacen para recuperar también mantos freáticos
GUADALAJARA, JALISCO (03/ABR/2014).- El futuro inmediato para el Lago de Chapala luce desfavorable. Por ello la estrategia de apoyo a su recuperación contempla que deje de abastecer a la ciudad de Guadalajara, aunque eso sucederá una vez que esté concluido y operando el sistema derivador de El Purgatorio en el año 2016.

Entonces, el Acueducto Chapala-Guadalajara (que suministra a la ciudad con cinco mil 500 litros por segundo) quedará como una pieza de apoyo, ante cualquier eventualidad.

De acuerdo con el titular de la CEA (Comisión Estatal del Agua), Felipe Tito Lugo Arias, “entre más alternativas de solución a un problema tengas, mejor”. Actualmente, una falla importante al acueducto que está operando ininterrumpidamente desde 1991 (sólo con intervenciones en temporada vacacional) representaría dejar sin agua al 60% de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Según la previsión, El Purgatorio permitiría habilitar, ahora sí, un caudal de la Presa El Salto hacia Guadalajara (ésta nunca fue conectada a la ciudad, precisamente, porque El Purgatorio tuvo una férrea oposición durante la década de 1990). En niveles óptimos pueden extraerle hasta 800 litros por segundo (el total son mil 200, pero ya envía 400 al municipio de Tepatitlán), que se sumarían al agua del Río Verde.

Así, Guadalajara podría, por vez primera, prescindir de agua desde el Lago de Chapala, lo que incidiría en 20 centímetros menos al año y una atención a fondo al ducto de traslado. No obstante, la exposición del lago al Sol seguirá restando un nivel importante al vaso (1.30 metros, promedio anual), sobre todo en el estiaje.

Como ingeniero y experto en la materia, Tito Lugo opina: “Yo mantendría vivo el acueducto, el canal de Atequiza y El Purgatorio. Son fuentes alternas que, en un momento dado, te pueden solucionar un problema grave. Yo echo a andar El Purgatorio y empiezo a tomar las aguas del Río Verde; cuando empiece a hacer eso estaré en posibilidades de reparar o limpiar el acueducto”.

Guadalajara tiene un déficit de tres mil litros por segundo de agua potable. Esa es sólo una de las razones por las que el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) ha decidido “turnar” la distribución del servicio en la ciudad hasta que inicie el temporal, mediante tandeos.

La falta de atención a este déficit, que ha crecido ante una mayor demanda (cada ciudadano usa en promedio 200 litros diarios: el doble de lo que recomienda la UNESCO), han provocado que sea “crisis” y no “alerta preventiva” el calificativo que dé la CEA a las condiciones del Lago de Chapala. Todo, explica Tito Lugo, sería distinto si desde hace 20 años se hubiera construido El Purgatorio, y así se hubiera aprovechado agua desde la Presa El Salto.

“A final de cuentas terminamos haciendo las cosas que nos cuesta trabajo aceptar. Nos costó trabajo aceptar el Acueducto de Chapala a Guadalajara, y finalmente ahorita es la fuente principal. Nos costó trabajo la Presa Calderón, y ahorita está funcionando. Nos costó trabajo El Salto y no la estamos utilizando; quien la usa es Tepatitlán, que se lleva 400 litros (por segundo)”.

FRASES

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¿Cómo le puedes ayudar al Lago de Chapala? Pues dejándole de sacar agua y usando otras fuentes"

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La gente debe saber que el lago está en crisis. No va a estar: está en crisis"

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Vamos contra reloj: ante las evidencias no puede ocultarse lo que puede suceder. Ojalá me equivocara y las cosas cambiaran"

Felipe Tito Lugo Arias,
director general de la CEA

Un inicio marcado por el agua

Todo comenzó antes de llegar a la gubernatura con un mensaje en Twitter: “Lo reitero: Jalisco debe ser el principal beneficiado de las decisiones y no el que las padezca. No vamos a inundar Temacapulín”. Corría el mes de enero y faltaba poco más de un mes para que Aristóteles asumiera como jefe del Ejecutivo estatal. Desde aquel día, el tema del abastecimiento del agua para la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) y para Los Altos de Jalisco, no ha salido de la agenda de debate en el Estado.

Proyectos y alternativas han ido y venido. Sin embargo, el Zapotillo se ha vuelto un proyecto que genera divisiones entre partidos y en la clase política. Por un lado, aunque el gobernador ha manifestado que su “posición personal” es no inundar Temacapulín y optar por otras vías de abastecimiento para la ZMG, también es cierto que ha matizado su postura sobre el tema. Y es que desde mediados de marzo de 2013, cuando visitó la redacción de esta casa editorial, el gobernador ha dejado en claro que la altura de la cortina y el alcance del proyecto se encuentran “en manos de la federación”. Es decir, el Gobierno del Estado no tiene posibilidad de determinar los criterios principales de un proyecto de aguas y un convenio entre estados, que corresponde a la Federación.

Así pues, el debate sobre el Zapotillo y el abastecimiento de agua, ha provocado posiciones a favor y en contra de las distintas fuerzas políticas. Quienes han manifestado su posición en contra de inundar “Temaca” son el Partido de la Revolución Democrática (PRD), desde la Legislatura pasada con su coordinador Raúl Vargas y en ésta con la diputada Celia Fausto. Movimiento Ciudadano (MC) también se ha sumado a la oposición a que se construya la cortina a 105 metros. Enrique Alfaro, desde su candidatura a la gubernatura, ha dicho que están  en contra de que el embalse supere los 85 metros. Y aunque no es una postura institucional, algunos especialistas de la Universidad de Guadalajara (UdeG) no ven con “buenos ojos” el proyecto a más de 85 metros.

El Partido Acción Nacional (PAN), por su parte, parece más decidido a apoyar el proyecto. El Zapotillo es una apuesta que viene de un Gobierno blanquiazul y hay voces que han llamado a respaldar la iniciativa como una solución para el abastecimiento en los siguientes años. Alberto Cárdenas Jiménez, ex gobernador, es uno de los más convencidos en respaldar el proyecto. En el Partido Revolucionario Institucional (PRI) la postura será acompañar la decisión que se tome desde Casa Jalisco.

Ante la crisis que vive el Lago de Chapala, inevitablemente vuelven a la mesa todos estos debates sobre abastecimiento, soluciones y alternativas. La construcción del Zapotillo sigue y no ha habido un cambio ni en los criterios de la construcción ni en los alcances. Parece que hay incluso una mayoría entre PRI y PAN para aprobar un nuevo convenio ante la invalidez decretada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Lo que queda claro es que un proyecto de abastecimiento de agua está más en el campo político que en el debate técnico.

Presumen agua “no cristalina”, pero apta para consumo humano

Reconocen que no es cristalina, pero las condiciones del agua que se extrae del Lago de Chapala para enviar a la ZMG son óptimas para su potabilización. La Comisión Estatal del Agua defiende que hay 127 plantas de tratamiento en toda la cuenca del Río Lerma.

El problema está en que el crecimiento de las 16 poblaciones aledañas al lago ha sido veloz, y se ha impuesto a la construcción de infraestructura para limpiar las aguas negras. “Pero al principio no había plantas de tratamiento: todas iban al arroyo. Fue tanto que se empezó a contaminar cuando tuvimos presencia del lirio”.

Aunque las autoridades reconocen que falta mucho por hacer, asegurar que el agua de Chapala no es apta para consumo humano sí es una “mentira”, enfatiza Tito Lugo.

“Es no reconocer el esfuerzo que se está haciendo, e incluso una desmotivación a mucha gente que está tratando las aguas”, dice, y destaca a su vez que hay 27 plantas tratadoras en torno al lago. “Todas están dentro de norma. Están funcionando. Algunas están rebasadas como en Ocotlán, que es de 190 litros por segundo, pero estamos por inaugurar la ampliación a 300”.

En cambio, para el académico del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la UdeG, Arturo Curiel Ballesteros, “las plantas de tratamiento no están trabajando como debieran, algunas ni siquiera están operando. Hace un par de semanas estuvimos recorriendo la zona y detectamos un color verdoso por la fuerte acumulación de algas y mala calidad del agua. El lago tiene un problema de salud y de contaminación importante”.

Reducir el consumo, una salida

El abasto de agua para la ZMG no está garantizado. Años de sequía, el naufragio de proyectos hidráulicos como las presas de Arcediano y Temacapulín, una red de agua obsoleta y llena de fugas y una cultura de desperdicio complican el escenario.

A decir de Tito Lugo, el otro punto flaco está en la conciencia ciudadana por el pago del líquido que se utiliza. “Nos falta que en cultura del agua nos enseñemos a pagar, porque desde el momento en que estamos consumiendo el agua la estamos ensuciando”.

Debido al incremento en su consumo y al aumento de su población, Jalisco ocupa el quinto lugar en el listado de entidades con más alta vulnerabilidad de escasez de agua en el país. Especialistas coinciden en que es posible que los tapatíos disminuyan su consumo a través de estrategias y políticas públicas para hacer un uso más eficiente del agua.

En referencia a la acumulación de sedimentos en el Lago de Chapala, el titular de la CEA afirma que no hay complicaciones grandes; mucho menos azolve, pues al ser un vaso de cuenca abierta (donde entra y sale el agua), éstos, los sedimentos, se encuentran “en suspensión”, lo que podría dar la apariencia de azolve.

Tampoco ocurre así con las invasiones ampliamente ventiladas, perpetradas por particulares que tienen una residencia junto al cuerpo de agua. Éstas las califica, acaso, como una “reducción de superficie”.

LA VOZ DEL EXPERTO
Lejos de llegar a la cota de 1955

Manuel Montenegro Fragoso
(presidente del Consejo Académico del Agua)

El también doctor en tratamiento y manejo de aguas destaca que el Lago de Chapala está en crisis como consecuencia directa de los bajos niveles de recuperación que ha tenido en los últimos años, situación explicada principalmente por el crecimiento exponencial y desordenado de la Zona Metropolitana de Guadalajara y por los efectos del cambio climático y del calentamiento global.

Sin embargo, parece improbable que en 2014 o en el próximo año el máximo vaso lacustre natural del país descienda a la cota 90.8 (mínima histórica alcanzada en julio de 1955). “Todo dependerá del temporal de lluvias que tengamos este y el siguiente año. Tampoco creo que bajemos a la cota 91.07 que tuvimos en junio de 2002, que vendría siendo la segunda histórica más baja en tiempos recientes. Nos faltarían dos metros, estamos muy lejos todavía pero para allá vamos”.

“Si no tenemos un buen temporal entonces el año entrante sí será muy crítico. Si comparamos la cota actual 93.54 con la cota que tuvimos exactamente hace un año tenemos una diferencia de 5 centímetros que representa casi 50 millones de metros cúbicos de agua. Estamos más bajos que el año pasado, por eso se explica la crisis, porque no estamos mejor, estamos peor que hace un año. La cota mínima que tuvimos en 2013 fue la 93.08. Con esta tendencia quizás este año andaremos debajo de esa cota”.

Para el especialista en temas hidráulicos, hay que analizar el comportamiento histórico del agua para entender la crisis actual. “En 1955 el lago se encontró en su nivel más bajo en la cota 90.8, situación de la que tardó una década para recuperarse. En los ochenta otra vez empieza a caer y desde entonces tenemos estos bajos y altos. En fechas más recientes podemos decir que aunque en 2013 tuvimos un buen temporal, también se dio el descenso más grande desde 1994, el lago bajó 1.45 metros, mientras que lo recuperado correspondió a 97 centímetros”.

“En los últimos tres años Chapala ha tenido niveles muy bajos porque el lago no alcanza a recuperarse, se evapora más agua de la que le está entrando”, insiste.

“La metrópoli puede quedarse sin agua si no atiende el problema de suministro que tiene”. Por ello sugiere que “las ciudades deben tener un límite de crecimiento, más planeación, siendo los recursos hídricos uno de los parámetros de esa planeación. Hay que crecer otras regiones (de la Costa de Jalisco) que tengan recursos hídricos abundantes para que Guadalajara deje de crecer”.

Enfatiza la necesidad de buscar otras fuentes de abastecimiento, pero también en “hacer un uso más eficiente del agua: captar agua de lluvia, reusar y tratar el agua para fines secundarios, reducir el consumo”.

LA VOZ DEL EXPERTO
La sequía inducida vs. la sequía meteorológica

Arturo Curiel Ballesteros
(investigador de la Universidad de Guadalajara)

El Lago de Chapala está entrando en crisis por dos factores: “tiene un problema de contaminación importante porque las plantas de tratamiento no están trabajando como debieran y porque no está llegando la cantidad de agua que debiera entrarle. Estamos perdiendo un patrimonio invaluable”.

Sin embargo, el científico adscrito al Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la UdeG no está de acuerdo en que la situación actual se compare con la crisis de la primera mitad del siglo XX. “La crisis anterior se debió a una sequía meteorológica provocada por las condiciones climáticas recurrentes de una época en que la demanda de agua no era tan severa. Lo que ahora sucede tiene que ver con una sequía inducida por todos sus usuarios”.

Para el académico, el gran problema que tenemos ahora es que la demanda que se le está dando al lago es mucho mayor que la capacidad en términos de oferta. “Lo estamos presionando demasiado. No estamos cuidando su salud para que siga manteniendo esa demanda”. Por la diferencia de contextos y condiciones, no puede compararse una crisis que ocurrió hace más de seis décadas con el momento que vive hoy Chapala, por lo que tampoco se podrían sentir los mismos efectos y daños en el caso extremo e improbable de bajar a la cota 90.8 de 1955.

Para ayudar a Chapala “hay que reconocer primero que los acuerdos que tenemos desde los años cincuenta se están incumpliendo, ni se monitorean ni se les da seguimiento, no se está dejando entrar el agua que le corresponde como tampoco se están saneando todas las aguas. En segundo lugar, se debe poner énfasis en buscar satisfacer la demanda con otras fuentes y en su reducción, pues no habrá agua que alcance para mantener una demanda de 300 litros diarios por habitante. Hay que trabajar estrategias para mantener la condición de un lago saludable considerando los peores escenarios del cambio climático”.

PARA SABER

El Lago de Chapala mide 80 kilómetros de largo por 14 de ancho. 86% de él se encuentra en Jalisco; el resto está en Michoacán.

Es monitoreado desde el año 1900. Desde entonces, el periodo más complicado ha sido de 1945 a 1955 (década en la que descendió del 75% a menos del 10%).

Las lluvias de 1955 le dieron un empuje grande al lago, y lo llevaron arriba de la mitad. En el estiaje del 58 estaba a una quinta parte. Pero el bondadoso temporal de ese año le permitió crecer al 70%.

En 1991 descendió nuevamente hasta el 20%, y en 2002 de nueva cuenta bajó al 11%, panorama que recuperó tras las precipitaciones de 2003 y 2004.

Desde 2011 el lago ha ido a la baja, con recuperaciones mínimas y descensos grandes, condición que lo ubica actualmente al 41%.

Tanto el Sol como la ZMG restan nivel al espejo de agua, aunque el primero evapora 1.30 metros en promedio y el segundo consume alrededor de 20 centímetros.

Chapala se alimenta del agua que fluye por la cuenca del Río Lerma, que tiene 48 mil 216 kilómetros cuadrados y cruza el Estado de México, Michoacán, Querétaro, Guanajuato y Jalisco, y capta alrededor de 722 millones de metros cúbicos de agua al año.

FRENTE A FRENTE

¿Qué pasaría si se le deja de extraer agua al Lago de Chapala?

El no extraerle más agua a Chapala no resuelve su problema aunque puede ayudar. El hecho de no extraerle agua y dejarlo como parte de una cuenca natural ya es ganancia. El principal consumidor de agua del vaso lacustre no somos nosotros, es la evaporación. En estas condiciones, la tendencia es que se acabe aunque deje de extraerse el líquido, situación que se agravará con el cambio climático, pues a mayor sol, mayor temperatura y evaporación.

Manuel Montenegro, presidente del Consejo Académico del Agua

Es un arma de doble filo. Por un lado, el lago mejoraría si dejamos de extraerle agua; por el otro, considero que tomar agua del vaso lacustre es el mayor valor que le podemos dar. En este momento Chapala tiene el mayor valor y posibilidad de salvarse si reconocemos que ahí está el vaso de agua que nos alimenta, de lo contrario, cuando deja de ser prioridad corre más peligro y tiene menos posibilidades de salvación”.

Arturo Curiel Ballesteros
, investigador de la Universidad de Guadalajara

LA CIFRA

6 de cada 10 ciudadanos en la metrópoli dependen del agua que se extrae al Lago de Chapala

40.9% es la capacidad actual que registra el Lago de Chapala

3 mil Litros por segundo es el déficit de agua que tiene la metrópoli

200 Litros diarios de agua es el promedio consumido por los tapatíos

100 Litros de agua por persona al día recomienda consumir la UNESCO