1.3.10

ENSAYAN...

Ensayan curas de ciencia ficción para el Santiago

Dos artistas electrónicos probaron plantas nómadas y nanodrizas en el río, como una alternativa y llamada de atención para encontrar remedios para el contaminado afluente.

  • Lun, 01/03/2010 - 05:48

Guadalajara.- La intensa contaminación del río Santiago y las posibilidades que se vislumbran en la ciencia ficción se unieron en un proyecto denominado Plantas nómadas. Un par de artistas electrónicos han desarrollado una idea que suena a fantasía porque parece demasiado buena. Pero durante cuatro días la aplicaron con resultados prometedores para la limpieza de éste y otros afluentes.

En las orillas del Santiago, enfundados en trajes blancos y protegidos con mascarillas y lentes, Gilberto Esparza, Arcángel Constantini y otros cuatro colaboradores de la Ciudad de México probaron que la tecnología no siempre es origen de destrucción o deterioro, sino que aplicada de la manera correcta, puede ayudar a remediar los daños al medio ambiente ocasionados por otro tipo de tecnología, como la que padece el principal afluente de Jalisco.

Las plantas nómadas y las nanodrizas que ahí probaron son robots (ver recuadros). “Es tecnología que busca integrarse con el medio. Y son sustentables: consumen o hacen cosecha de energía del sol. O producen energía que proviene de las bacterias de un río contaminado. Uno de los propósitos de esta tecnología es que los robots puedan hacer una limpieza de residuos sólidos”, explicó Arcángel Constantini.

Su arte tecnológico no promete remediar o acabar con la podredumbre del Santiago, que es uno de los ríos más contaminados del país, pero sirve para mover a la acción. “Aquí hay una comunidad que necesita activar a los gobiernos. Y con este proyecto buscamos ser impulso social, hacer conciencia a través de reconocer los problemas y generar acción para plantear acciones a futuro”, dijo Constantini.

Ambos trabajos están basados en la manera en que cualquier río funciona. “Los ríos son capaces de sanarse. Las bacterias hacen ese proceso. Entre todas hacen las reacciones de oxidación y reintegración de componentes. Y eso sucedería [de manera natural] si dejaran de contaminar el Santiago”, indicó Esparza.

El proyecto ensayado en el afluente recibió el apoyo de Jóvenes Creadores 2009 Fonca (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes); del Centro Nacional de las Artes en el área de robótica; de la Fundación Telefónica de España y del instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal, entre otros.

Cuatro días de pruebas

La planta nómada se alimentó por cuatro días del agua del río Santiago; estuvo en la orilla y desde ahí, cuando lo necesitaba, se acercó automáticamente a tomar el líquido; para luego retirarse a realizar el proceso químico que le permitía limpiarlo y usarlos para regar las plantas dispuestas en su parte superior. Y así, sucesivamente.

En tanto, las nanodrizas, donde conviven bacterias, hongos y enzimas, realizaban su labor de “remediación biótica, es decir, curar el agua”, según las palabras de Arcángel Constantini, a la par de que recogían información sobre las condiciones medioambientales del agua.

Los investigadores se llevaron muestras del líquido del Santiago para complementar la investigación.

Además, como parte del proyecto, se hace un documental que involucra la narrativa en el proceso de investigación. “Es el encuentro de dos seres que tienen el mismo propósito y son de la misma naturaleza. Uno es anfibio acuático [nanodrizas] y el otro terrestre [plantas nómadas], pero se reconocen”. Los artistas e investigadores también están construyendo un sitio web que incluirá todo el proceso de investigación en video, fotos y textos. Los resultados se presentarán a los habitantes de El Salto, municipio por donde cruza el Santiago, y en el Centro de Arte La Laboral, un museo en Gijón, España.

Luego de que los artistas sufrieron el mal olor del río, registraron la espuma que se produce, recibieron la brisa del agua y sufrieron irritación de ojos y de la piel expuesta de la cara, plantean una alternativa con su trabajo a quienes viven en los alrededores del Santiago. “Si no se muestra el problema no hay soluciones. Para un gobierno es fácil entubar, ¿pero vamos a cubrir de cemento el planeta?”, dijeron frente a la cascada de Juanacatlán.

Arte electrónico

El arte electrónico, no tiene nada qué ver con las bellas artes, sino con la tecnología y refleja las posibilidades para remediar los daños al ambiente que se generan.

“Lo importante del arte electrónico es que sea funcional. Son proyectos de investigación y desarrollo. Debemos hacer funcionar procesos. Intervienen Internet, el arte sonoro, procesos de ingeniería, electrónica, mecánica, narrativa de ficción, fotografía”, señaló Arcángel Constantini, impulsor de las Plantas nómadas.

En este tipo de arte vanguardista, el artista desarrolla el proyecto y se asegura de que sea factible, y para llevarlo a cabo integra la colaboración de ingenieros, arquitectos, apoyo en diseño 3D, en modelado de objetos; y asesores en electrónica, mecánica o mecatrónica.

Los dos inventos

Plantas nómadas que se alimentan y, además, cantan

La planta nómada es un ecosistema, un organismo hibrido contenido en un robot biotecnológico formado por plantas y microorganismos que viven simbióticamente en el cuerpo de una máquina. Es capaz de sobrevivir alimentándose del agua de un río contaminado porque usa la contaminación para vivir.

“Su proceso biológico consiste en tomar aguas residuales que le da como alimento a las bacterias que habitan en la Planta y que ha tomado previamente del propio río. Las lleva a unas celdas microbianas y ahí se realiza un proceso químico que genera electricidad que alimenta al robot. Y el resultado del proceso es agua limpia que llega a las plantas que viven sobre el robot.

Cuando se cumple el ciclo, es decir, cuando las bacterias han dejado de generar energía, deben buscar más alimento: de nuevo busca agua” y el robot se acerca al río para tomarla.

El exceso de contaminación en el agua de que se alimenta produce exceso de energía y cuando se da este caso, la planta nómada la descarga empezando a cantar. “Es una manifestación de que el río está muy contaminado”, explicó Gilberto Esparza, quien dirige el proyecto que se aplicó en el río Santiago. (MML)

Nanodrizas, información y cura en red

Las nanodrizas tienen forma de platillo volador. Hacen referencia a la ciencia ficción y al mismo tiempo, esta superficie es ideal para colocar celdas fotovoltaicas que captan la luz del sol y la transforman en energía que se guarda en ultracapacitores y baterías para proveer las necesidades de la electrónica y autonomía del sistema, explicó Arcángel Constantini, su creador. “Ahí viven bacterias, hongos y enzimas, cuya función es hacer una remediación biótica, es decir, curar el agua”. En este caso, las nanodrizas son trece robots que flotan y forman una red de sensores inalámbricos, que censan en tiempo real las condiciones medioambientales del agua, como temperatura, cantidad de oxígeno, turbiedad o metales presentes; los datos se transmiten a sistemas descentralizados locales y aplicaciones para Internet de interpretación, visualización y análisis. Establecen una red de comunicación por radio frecuencia, Internet satelital y GPS. Éstas, como consecuencia, intervienen el espacio con sonido sintetizado y liberan remedios bacterianos y enzimáticos in situ. (MML)

Montserrat Mauleón Lee

No hay comentarios: