11.2.14

BASUREROS...

Basurales asesinos

Los habitantes de siete comunidades de Zapopan se quejan de que sus tierras, animales y huertos están muriéndose por la intensa contaminación en la zona, que atribuyen a los escurrimientos provenientes de los vertederos de Picachos y de la empresa Hassar’s. Una comisión técnica determinó que los componentes peligrosos no rebasan la norma ambiental, pero el contundente análisis de un laboratorio privado echó por tierra esa versión optimista… y mentirosa.

El irresponsable manejo del vertedero de Picachos y el de Hassar’s, así como los basureros de Copalita y El Taray, clausurados hace una década, han provocado que varias localidades zapopanas de Huaxtla, San Lorenzo, Milpillas, Ixcatán, La Soledad, Mesa de San Juan y El Escalón sean seriamente afectadas por el escurrimiento de lixiviados (líquidos tóxicos que se filtran entre los desechos) en el arroyo de Milpillas y en la subcuenca de La Soledad, donde sus pobladores se abastecen de agua.
En diciembre pasado, Gerardo Bernache Pérez, investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), entregó al procurador estatal de Protección al Ambiente, Fernando Montes de Oca, un informe en el que identifica cuatro agentes de contaminación por lixiviados en dichos cauces: los vertederos de Picachos y el Taray, así como el relleno privado de la empresa Hassar’s, que por lo menos es propietaria de dos de las tres granjas porcícolas cercanas.
El experto en estudios de residuos sólidos explica que tales instalaciones “descargan regularmente sus afluentes en el cauce del arroyo El Pedregal y al arroyo grande Milpillas. Estas descargas tienen un ciclo anual que durante el temporal de secas puede ser controlado en mayor o menor medida, pero que durante el temporal de lluvias se sale completamente de control”.
Añade que “durante octubre y noviembre se estuvieron utilizando camiones pipa para cargarlos de lixiviados de Picachos y … descargarlos en la zona del exvertedero de Copalita, en el arroyo de La Soledad, que lleva las aguas contaminadas hasta la zona del poblado de Ixcatán. Tal práctica, que ha sido común para el manejo de lixiviados de Picachos, es ilegal y debe ser detenida a la brevedad”.
En entrevista, Bernache Pérez indica que “en todas las visitas que he hecho a los basureros del área he visto el escape de lixiviados. En el caso de Picachos se agrava más la situación porque hay un arroyo, El Pedregal, que viene desde arriba y que va a conectarse con el arroyo de Milpillas, pero el agua de El Pedregal pasa por una parte central de los vertederos (…) a través de un canal de concreto (…). Ese túnel tiene problemas porque se mezclan lixiviados con cantidades enormes de agua de lluvia”.
“El túnel tiene problemas estructurales; parece que está dañado y se mezcla el agua con lixiviados, cuando debe ser exclusivo de agua de lluvias. Todos los lixiviados que salen por Picachos no son (exclusivos) de ahí, son de Hassar’s también.”
A esto se le suma que “las fosas de Picachos están conectadas a tajos, es decir, canales o aberturas que ahora están tapados, pero con una máquina fácilmente los destapas, le quitas los dos metros de tierra que los tienen tapados y los dejas ir (los lixiviados)”.

Desconfianza

En estudios sobre el problema, las autoridades estatales y municipales, e incluso las universitarias, niegan que la zona esté contaminada por estos lixiviados. Sin embargo, Teódulo Orozco Reynoso, representante de los pequeños propietarios de Huaxtla, afirma que cuando no existía el basurero no se presentaba ningún perjuicio material ni físico; también muestra análisis que confirman el incumplimiento de las normas ambientales.
Inconformes con esta situación que daña las condiciones de salud de las mencionadas poblaciones de Zapopan, en la sesión de cabildo del 20 de octubre pasado varios ciudadanos presionaron a la administración municipal anterior, encabezada por Juan Sánchez Aldana, para que el ayuntamiento se comprometiera a crear una comisión técnica interinstitucional y ciudadana que vigile el cumplimiento de las normas ambientales, a construir varias obras en las comunidades afectadas por la contaminación, a resarcir el daño ocasionado por los escurrimientos de lixiviados y a sanear la zona. Todo quedó en palabras.
La comisión técnica está integrada por la Secretaría del Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable (Semades), la Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente (Proepa), la Comisión Estatal del Agua (CEA), el Centro de Investigación y Asistencia Tecnológica del Estado de Jalisco (CIATEJ), los centros universitarios de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI) y de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), el CIESAS, el ayuntamiento de Zapopan, la Secretaría de Salud estatal (SSJ), la Comisión Nacional del Agua (Conagua), así como representantes de Hassar’s y de los pobladores afectados.
Aunque dicha comisión ya va en su décima reunión, sólo se han reportado estudios sobre el grado de contaminación en la zona.
El 11 de noviembre pasado, la UdeG y el CIATEJ se avocaron a analizar muestras de sedimentos, en tanto que a la CEA le tocó revisar “la calidad de lixiviados y del agua presentes en los cuerpos de agua” adyacentes a los vertederos de Picachos y Hassar’s.
Los resultados se entregaron el 1 de diciembre, en la séptima reunión de la comisión. Ahí las autoridades resaltaron que “los parámetros de corrosividad, reactividad, explosividad, toxicidad e inflamabilidad no representan un riesgo, ya que los niveles reportados no rebasan los parámetros de la norma para cada una de ellos. En cuanto a los metales pesados, COV y orgánicos semivolátiles, ambos se encuentran dentro de los parámetros y límites de cuantificación”.
La desconfianza hacia sus reacias autoridades provocó que los ciudadanos mandaran a un laboratorio certificado sus propias muestras, tomadas del mismo lugar, en el día y la hora en que se recogieron las del CUCEI, el CIATEJ y la CEA. Los resultados son muy distintos de los oficiales.
Mientras que la muestra que tomó el laboratorio privado LAICA en el cárcamo número 3 de Hassar’s arrojó que las grasas, aceites, sólidos suspendidos y la demanda química y bioquímica de oxígeno, nitrógeno, cianuro y cromo rebasaban hasta mil veces el límite máximo establecido, la CEA no encontró nada fuera de la norma, como se lee en sus estudios fisicoquímico y de metales pesados.
Ante estas evidencias, el dirigente Teódulo Orozco informó que los pequeños propietarios de Huaxca pedirán indemnización por la muerte de sus animales y los daños a sus huertos, que se secaron debido a la carga de lixiviados.

Obras necesarias

El director de Aseo Público de Zapopan, David Llerena Villalpando, indica que “los lixiviados no se pueden estar colando a los mantos freáticos. Es una de las prioridades en Picachos, controlar los lixiviados, y lo estamos haciendo”.
No quiere abundar en el tema, pero acepta que durante la pasada administración “hubo descuidos; como no servía, el equipo de bombeo no podía extraer los lixiviados. El equipo es fundamental para el manejo de lixiviados; (sin embargo) con toda la seguridad le puedo decir que los lixiviados están controlados”.
–¿Cómo controló los descuidos? –se le pregunta a Llerena.
–Nos pusimos a revisar los problemas que se tenían; qué cuestiones eran urgentes. Se fueron atendiendo poco a poco, al grado de que en un mes esto tiene una cara diferente en cuanto a control de lixiviados. Se tuvo que arreglar equipo de bombeo; se está en el proceso de reparación de maquinaria y se está organizando el trabajo del personal.
–¿Qué otros problemas encontraron, aparte de maquinaria descompuesta?
–En general, la herramienta básica para que funcione Picachos es la maquinaria; por un lado, se hicieron arreglos para que funcionara más maquinaria.
–¿Cuántas máquinas estaban descompuestas?
–De 10, sólo funcionaba una; ahora están funcionando tres. De equipo de bombeo había seis (máquinas) eléctricas, no funcionaba ninguna; ahora están funcionando tres. Y había ocho bombas de gasolina; ahora funcionan dos.
No obstante, la reportera visitó el basurero de Picachos y comprobó que, debido a la lluvia atípica de la primera semana de febrero, había un abundante escurrimiento de lixiviados.
El funcionario informa que hay tres formas de tratar esos líquidos tóxicos: “Una vez que se tienen en las lagunas, ahí se rebombean a la parte alta de las celdas, donde se manejan tres sistemas: reinyección, evaporación y riego y aspersión. Próximamente se tendrá una planta de tratamiento de lixiviados, se está en un proceso financiero para tener la instalación. No se sabe de qué capacidad y qué procedimiento tendría la planta”.
Sobre las versiones oficiales, el investigador Bernache Pérez dice: “Nos quieren hacer ver que la recirculación es la solución y es lo único que hay que hacer, pero en realidad al lixiviado no le haces nada y, cuando se te llena (la laguna), lo dejas ir”.
Insiste: “Yo digo que sí hay residuos peligrosos en los lixiviados, por lo tanto no los puedes derramar; es delito derramarlos, tirarlos, infiltrarlos, inyectarlos, todo lo que tenga que ver con que te deshagas de ellos. Si el lixiviado es contaminante, entonces es delito soltarlo o reinyectarlo, que es lo que hacen en muchos de los basureros”.
Aclara que reinyectar los lixiviados “tiene efectos positivos, pero bajo ciertas condiciones: si tienes un relleno sanitario, que es una obra de ingeniería sofisticada, planeada, con sistemas de drenaje para captar los lixiviados que produce y llevarlos a fosas, cárcamos, para su tratamiento”.
Que el vertedero de Picachos tenga impermeabilización con membranas plásticas, explica, no es garantía de que no se filtren los lixiviados. Además, dice, “yo no he visto ninguna (geomembrana) bien instalada aquí. En el caso de Picachos, en la celda 1 no tenía (ese tipo de cubierta), en la celda 2 sí, y en la celda 3 al parecer sí”.
Para evitar la filtración de lixiviados, el experto propone que se modifique la infraestructura de ambos rellenos, por ejemplo, el canal donde pasa el arroyo.
Al basurero de Picachos ingresan diariamente 206 camiones recolectores que, en promedio, depositan un total de 31 mil 470 toneladas de residuos sólidos.