10.2.14

BASUREROS SIN RIENDA...

#Zapopan

Picachos contamina subsuelo

La planta de tratamiento registra infiltraciones en el subsuelo. El Ayuntamiento riega la basura y los alrededores con el líquido lixiviado. Y a pesar de la millonaria inversión que representó, la planta es insuficiente
 
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"Ni el presidente ni los regidores están facultados para emitir un dictamen diciendo si contamina o no”
Juan Ramón Ramírez Gloria
Regidor
Desde 2009 están vacantes más de 45 plazas de choferes y auxiliares de Aseo Público sin que estas hayan sido remplazadas
El conflicto ambiental en Picachos sigue causando problemas a la administración municipal de Zapopan.
El derrame de líquidos contaminados es hoy motivo de denuncias penales en contra del personal del municipio que resulte responsable por los malos manejos de los residuos.
Y es que la planta de tratamiento que fue construida para el procesamiento de los desechos, específicamente los lixiviados que genera la basura, opera de manera disfuncional.
Así lo considera el regidor panista Juan Ramón Ramírez Gloria, integrante de la Comisión Edilicia de Aseo público.
Ramírez Gloria cuestiona el gasto de más de 20 millones de pesos que realizó la administración pasada sin que esto haya terminado con el problema ambiental en Picachos.
Las más de mil 400 toneladas de basura que recibe a diario el vertedero Picachos generan tal cantidad de lixiviados que la planta de tratamiento es insuficiente.
Eso contrasta con la declaraciones que el ex titular de obras públicas, Mario Alberto Bueno Trujillo, hizo ante las cámaras de Reporte Indigo por el tema “El agua sucia de Vielma”.
Bueno Trujillo expuso que “el Ayuntamiento contrató una tecnología que dará respuesta al problema que por años tuvo y mantuvo el tiradero Picachos”, pues se trataba de una planta exclusiva para tratar lixiviados.
“Hoy, todo el lixiviado que se vierte en Picachos queda en norma. Está cumpliendo las especificaciones”, dijo en aquella entrevista en el mes de abril de 2012.
Pero la planta está rebasada y pese a tener un tecnología de punta el daño ambiental no ha logrado ser revertido. Eso se demuestra en las imágenes que Ramírez Gloria presentó ante el cabildo.
Municipio, oídos sordos
Según una revisión que hizo la Comisión de Aseo Público, la planta de tratamiento no solo está rebasada, también se han registrado riegos irregulares de agua sucias en los alrededores.
La alerta no es menor,  pues con la contaminación del subsuelo, los mantos freáticos corren el riesgo de también contaminarse y con ello los arroyos que corren en la zona y que sirven como fuente de agua para ganado y para regar plantíos de nopal y maíz que surten a la ciudad.
De hecho el derrame de lixiviados pone en riesgo a las comunidades que se encuentran localizadas en la parte baja de la barranca del Río Santiago.
La celda cuatro del vertedero no tiene membrana protectora en el 100 por ciento de su perímetro, por lo que los líquidos que ahí se concentran sí entran en los subsuelos.
“Sabemos que ya existen delitos ambientales y al final de cuentas alguna acción que altere o vaya en perjuicio del medio ambiente se puede tipificar, por eso solicitamos que el síndico presentara una denuncia penal, pero el punto de acuerdo se aprobó parcialmente”, señala Ramírez Gloria.
El regidor explicó que se presentó a finales de noviembre un punto de acuerdo a fin de que se hiciera una visita urgente al vertedero Pichachos y se le hiciera de su conocimiento a las autoridades correspondientes sobre el mal manejo del vertedero.
También pidió que invitaran a técnicos y otras autoridades a que revisaran el estado de Picachos y que se pudieran  emitir dictámenes sobre posibles derrames de lixiviados en los subsuelos.
“Ni el presidente ni los regidores están facultados para emitir un dictamen diciendo si contamina o no”, apunta el panista, quien refiere que su petición no fue tomada en cuenta y se lanzaron algunos oficios a dependencias encargadas de la protección del medio ambiente, pero no han sido contestados. Por tal motivo, la fracción del Partido Acción Nacional pretende presentar una denuncia penal en contra de quien resulte responsable por el daño ambiental en Picachos por el derramamiento de lixiviados en la zona.
“La administración municipal no tendría que defender a un funcionario que está dando un mal manejo. Lo importante sería saber si hay contaminación o no”, apunta Ramírez Gloria.
El edil refiere que se solicitó la intervención de las procuradurías estatal, federal y  de protección al ambiente, así como a la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Comisión Nacional del Agua.
En la propuesta de los panistas también se consideró que se hiciera una intervención por medio de alguna empresa privada que pudiera determinar si existe daño ambiental. Tampoco fue considerada.
Para Ramírez Gloria el daño puede causar estragos en el futuro “si de aquí a tres años se sigue contaminando y llega hasta otra administración a lo mejor no habría forma de revertir este daño”.
Para el regidor de Zapopan, el gobierno municipal ha sido indolente ante el daño ambiental que puede ocasionar el vertedero.
Asegura que en general el rescate del medio ambiente no es parte de la agenda del municipio.
“El tema se mediatizó” y por eso hoy el Ayuntamiento quiere dar otra versión sobre Picachos, asevera Ramírez Gloria.
“Nadie se acordaba de Picachos, se nos pudo haber ido un año y medio hasta que sucediera una cosa grave”.
Desorden en Aseo Público
Con el cambio de administración el único nombramiento que fue respetado fue el de Miguel Prado, jefe de Aseo Público de Zapopan.
En su momento el alcalde Héctor Robles manifestó que el desempeño del servidor público había sido correcto, motivo por el cual lo ratificaba en el cargo.
Sin embargo, la dirección de Aseo Público presenta severas anomalías que no han sido subsanadas. Algunas manifestaciones de los trabajadores han evidenciado los malos manejos en la dirección.
Desde 2009 están vacantes más de 45 plazas de choferes y auxiliares sin que estas hayan sido remplazadas.
Desde ese año y hasta la fecha se ha pedido que se liberen más de 111 plazas a fin de asignarlas a los trabajadores que laboran en la recolección de residuos conocidos como los “sin número”.