16.1.09

CREDENCIAL DE VOTAR

Gregorio González Cabral

Periodista

Como el día 15 se vencía un plazo para sacar o renovar la mentada credencial de elector, los módulos se vieron estos días atascados, como si vendieran «micheladas» o hubiera reventa para partido de las «Chivas» con los superreforzados perdedores del América.

Un gentío haciendo cola. Muchos, sin importarles el rudo frío de la madrugada ni el riesgo a ser «pasados por la báscula» por los honestos policías, ahí estuvieron firmes, sobre todo chiquillos y chiquillas que andan entrando a la «edad de votar». Lo curioso es que el votar es lo que menos les importa. Tanto entusiasmo por conseguir esa credencial «de elector», poco o nada tiene que ver con «elegir» -lo que sigue siendo un sueño en este país de la Dictadura Perfecta- ya no digamos con «votar».
O sea, con el simbolismo inútil ese de cruzar boleta que nadie cuenta... y que ni en cuenta. Como tantas otras cuestiones en México, la credencial de «elector», no es buscada para elegir nada. Es buscada y apreciada porque este gobierno la convirtió en la única forma aceptada, oficialmente aceptada como documento de identificación. Para cambiar cheques, imprescindible la credencial de «elector».
Así acudas a la ventanilla con tu cheque, notario público dispuesto a dar fe de que te conoce «desde cuando salías de mascota del Atlas», no te cambiarán nada, si no muestras credencial de elector... y de las buenas, no de las chafas que le atribuyen a robusto regidor tapatío. Igual para demostrar las señoras que son la familia de quienes trabajan «lejos del suelo donde han nacido » y pese a la supercrisis, siguen mandado dólares para pagar comida y mordidas a las autoridades zapopanas.
Sin credencial de elector, las ciudadanas de la ciudadanía, no la hacen. Pero notarían que los más entusiastas en la cola eran los chiquillos y chiquillas que «apenas llegan a la edad de votar», como declaró un cursi burócrata.
Y sí. Los de 17 a 18 que estudian o trabajan y que van por el pan a las siete, estos días ya estaban a las cinco de la mañana, acta de nacimiento en mano, junto con celular y comprobante de domicilio, listos y listas los chiquillos y chiquillas para tener, por fin y al derecho la ansiada mica: la credencial de elector que les permitirá miércoles, viernes, sábados y domingos entrar sin bronca a los antros... claro que luego de pasar por la discriminación de las selecciones de los cadeneros.

No hay comentarios: