17.12.11

Perversidad transparente

Augusto Chacón

El Congreso y sus cómplices en el gobierno del estado nos dieron nuestra navidad con una nueva ley de transparencia; una que ya no trata de normar la transparencia, sino de acotar la información pública. Seamos claros: hicieron su manual para quitarse de encima a los ciudadanos, ésos entrometidos que inhiben el juego de la corrupción que ha permitido que los partidos políticos y sus accionistas sean, a un tiempo, ejecutivo, legislativo y judicial.

En el dictamen de la nueva de la Ley de Información Pública los diputados dan cuenta de su ignorancia sobre la solidez de principios; según ellos, la ley aprobada no sólo renueva conceptos, también “resuelve” iniciativas que en los últimos años, políticos e instituciones presentaron sobre transparencia, aquí algunos de los argumentos que adornaban esas propuestas:

1 de noviembre de 2005, del diputado Jorge Aristóteles Sandoval Díaz: “fue un compromiso asumido por todas las fracciones […] el lograr dar una mayor certidumbre en la cultura de la rendición de cuentas por parte de la autoridad, siendo un elemento indispensable para lo mismo el que exista una total transparencia en las cuestiones de interés público. […] La creación de la nueva ley de transparencia resulta uno de los mejores ejemplos de que la voluntad ciudadana es el mejor motor para un trabajo legislativo eficiente que de cauce a las necesidades y demandas sociales”.

8 de junio de 2007, en la iniciativa del gobernador: “la riqueza de las democracias deliberativas estriba en su capacidad de diálogo y discusión abierta, máxime cuando la materia que nos ocupa es precisamente una norma que tiene entre sus finalidades favorecer que personas tengan en sus manos una herramienta que les permita conocer y participar en la toma de decisiones públicas.” “En particular, y como elemento característico de la Ley de Jalisco [la hoy abrogada] […] obliga a quien genera y resguarda información pública gubernamental a difundirla y mantenerla accesible para todos sin necesidad de solicitud de por medio; […] Por otra parte, no hay que perder de vista que toda información es producto de la asociación y relación de datos con finalidades específicas. En el caso de la información pública gubernamental, ésta es generada y resguardada para la toma de decisiones públicas, y el solicitante tiene derecho a conocer eso y acceder a ella”.

13 de abril de 2010, de la fracción del PAN: “La Transparencia, la Rendición de Cuentas y el Derecho al Acceso de la Información Pública han sido postulados centrales en el ideario del Partido Acción Nacional desde la declaración de principios que acompañó su fundación en 1939. […] Congruentes con el legado intelectual que nuestra labor legislativa convierte en acción responsable, los diputados del grupo parlamentario del Partido Acción Nacional, asumimos a la transparencia y el derecho del acceso a la información, como los medios idóneos para demostrar a la gente que efectivamente se trabaja por el bien común, y por ningún motivo estaremos a favor de reforma alguna que signifique retroceso en este derecho fundamental.”

15 de julio de 2010, de la propuesta presentada por la diputada Rocío Corona Nakamura: “El camino hacia la honestidad y la eficiencia de un gobierno pasa forzosamente por la aduana de la transparencia y el acceso a la información pública. La opacidad es una deformación del servicio público de la que se valen los malos funcionarios para ocultar sus excesos, abusos y corrupciones.” “Por eso la transparencia es un primer paso en ruta hacia la depuración del gobierno; al grado de que no se trata de un artículo de lujo, sino de primera necesidad.”

El ideario de coyuntura distingue a nuestros gobernantes y subrayar sus veleidades es estéril si creemos que al hacerlo alguna vergüenza sentirán, pero es valioso si sirve para asumir que no podemos esperar a que de ellos y sus partidos surjan los cambios de los que estamos urgidos. Este caso nos obliga: le entramos a la resistencia o la cárcel les aguarda a muchos y se fortalecerá lo opaco que fertiliza la degradación del capital social. La Ley de Información Pública es una amenaza, no podemos concederle alguna bondad si fue construida al margen de los ciudadanos y de los expertos ajenos a intereses partidistas: la forma revela nítidamente un fondo, sí, el de siempre.

Felices fiestas. Nos reencontraremos en enero.

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