28.8.10

LA BASURA...COMO EN EL SALTO.

Estimad@s Amig@s

Montañas de basura, montones de responsables

Durante millones de años, los residuos nunca fueron un problema. El gran poder depurador de la naturaleza alcanzaba para borrar toda huella de todo residuo generado por cada especie que habitaba el planeta.
Todo seguía un ciclo y se retransformaba. Sin prisa pero sin pausa, los agentes naturales del suelo y del agua, como bacterias, hongos, lombrices, ácaros e insectos se encargaban del reciclaje natural de todo lo orgánico y las plantas del CO2 de la atmósfera. El equilibrio se mantenía naturalmente, sin esfuerzo.
Pero el Hombre comenzó a llamar materia prima a la naturaleza y a utilizarla de una forma desordenada, inconsciente y excesiva. Poniendo como excusa el desarrollo, se empezaron explotar mas y mas intensivamente los recursos naturales. Se iniciaba la Era del consumismo y con ella el concepto de que quien más basura produce, es más feliz.
Esta Sociedad de Consumo es a todas luces ambientalmente insostenible. Sus consecuencias sociales y ambientales están a la vista de quien las quiera ver. Enferma al planeta y los síntomas se multiplican diariamente.
En los primeros tiempos se sostuvo sobre la desigualdad entre norte y sur. El Sur hizo durante muchos años las veces de compensador de la presión sobre los recursos naturales ejercida por el consumo excesivo de los países mas ricos.
Pero este consumo implicó un aumento constante de la extracción y explotación de recursos naturales, que se fueron agotando, y de la consiguiente producción de residuos, que ha colmado ya hace años la capacidad de absorción del planeta.
La palabra basura tomó un significado despectivo, algo que carece de valor y de lo que hay que deshacerse, pero no se puede esconder eternamente la basura debajo de la alfombra y así pasó a convertirse en un problema a escala planetaria.
Un gran porcentaje de los residuos producidos por la actividad humana podría ser reciclado o reutilizado, sin embargo sólo se lo hace con la pequeña porción a la que se le ha encontrado la forma de hacerla “rentable”. Todo lo demás termina acumulándose en vertederos en el mejor de los casos o en ríos, mares y océanos generando el peor escenario.
En materia de consumo, no debemos pretender compensar para arriba, es decir que todo el planeta tenga la posibilidad de consumir en los niveles que los hacen los países industrializados, pues eso nos llevaría a acelerar el colapso ambiental. Sino que es necesario compensar para abajo. Los países del primer mundo deben reducir sus niveles de consumo, si realmente están interesados en salvar al planeta de la catástrofe ambiental que se avecina.
La reutilización y el reciclaje son importantes paliativos, pero insuficientes. El verdadero y único camino para detener el colapso ambiental que provoca la acumulación de basura es la reducción de los niveles de consumo. Y en este sentido no estamos hablando solamente de cantidad, sino de la composición, embalaje, transporte, métodos de producción y demás factores que componen el impacto ambiental de cada producto que consumimos.
La irresponsabilidad de los usuarios o consumidores finales es una parte del problema. Claramente hay una falta de conciencia a la hora de elegir los productos que consumimos. Sin embargo, sigue siendo la parte mas baja de la pirámide en la escala de responsabilidades y posiblemente la mas fácil de solucionar si se ofrecieran al consumidor alternativas mas ecológicas que no los espantaran por precio y/o baja calidad.
En el medio, con una mayor cuota de responsabilidad, se encuentran todas las empresas que participan, desde la extracción de la materia prima hasta que llega a las manos del consumidor. Y al tope de esta pirámide, con la mayor responsabilidad sobre deterioro ambiental, se encuentra este sistema económico basado en la acumulación de ganancias a cualquier costo, ambiental o social. Y es por consiguiente el cambio mas importante y necesario para dejar de ser un problema para el planeta que nos da albergue y poder disfrutar de todo lo que nos brinda. Para que todas y todos podamos vivir en un mundo mejor.

Nos reencontramos la próxima semana, con una nueva entrega de esta publicación.

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